Tábola Rassa utiliza 'El avaro' de Molière para reflexionar sobre el agua
HEGOALDE ACOGE LA PRIMERA ACTUACIÓN FUERA DEL PRINCIPAL DEL FESTIVAL DE TEATRO
Varios grifos son los protagonistas de este singular montaje que respeta la estructura de la obra del autor francés

Vitoria. Puede que sea complicado, en un primer momento, imaginar a un grupo de grifos protagonizando todo un clásico como El avaro , de Molière, pero esa es la propuesta que trae al XXXI Festival Internacional de Teatro el grupo franco-catalán Tábola Rassa. En su versión, que respeta la estructura y partes del texto de la pieza original, el objeto de deseo no es el dinero sino el agua.

"Hoy en día, en todo el mundo, la sequía y la falta del líquido elemento es un problema importante y en este espectáculo intentamos afrontar esta cuestión desde una perspectiva diferente", explicó ayer el actor gasteiztarra Asier Sáenz de Ugarte, quien se sube al escenario junto a Olivier Benoit, co-fundador de la compañía.

El montaje servirá además para sacar el programa del certamen gasteiztarra del Principal para llevarlo a las salas de los centros cívicos. En esta ocasión, la sesión, que comenzará a las 20.30 horas, se realizará en el teatro Ibáñez de Matauco del centro cívico Hegoalde, aunque aquellos que quieran asistir deben darse prisa puesto que quedan muy pocas entradas disponibles.

Lo cierto es que la trayectoria de esta singular adaptación cuenta ya con unas 360 funciones en más de 15 países, además de diferentes reconocimientos y galardones.

Mientras Tábola Rassa prepara la que será su segunda producción, el grupo sigue llevando por todos los escenarios este ejemplo del llamado teatro de objetos, aunque en su caso los actores y manipuladores no se esconden ante el público sino que dan la cara para contar esta comedia crítica que, en distintos formatos, ha pasado antes por la capital alavesa, siendo tal vez la más recordada la ofrecida por Rafael Álvarez El Brujo .

Singularidad "Es un montaje divertido, con elementos visuales muy interesantes para el público donde la imaginación juega un papel muy importante", defendió el intérprete vitoriano para hablar de la puesta en escena.

Allí, ante los espectadores y sobre una tabla, varios grifos, eso sí un tanto especiales, cobrarán vida. "Se trata de coger objetos de la vida cotidiana para, de alguna forma, teatralizarlos y convertirlos en personajes. Ellos son los que dan la cara y cuentan la historia, aunque nosotros también tenemos cierta participación. Y todo ello con mucha sencillez", apuntó Sáenz de Ugarte, quien con Benoit, pone voz y movimiento a doce personajes a lo largo del montaje, lo que requiere gran compenetración.

"Es cierto que hay partes de la versión original que han desaparecido en nuestra adaptación, pero guardamos la estructura de la pieza de Molière", comentó el actor, quien no pudo ocultar que actuar en su ciudad natal y ante un público, en parte, conocido, "es algo muy especial venir a Gasteiz; es una función diferente y te hace estar más motivado o, por lo menos, de una manera singular".

Carlos González